ARTURO CISNEROS, 10 AÑOS DE IMPUNIDAD

  Por: Alfonso Cabrera J.

Los testimonios de los detenidos en el permanente cuentan que los policías llevaron a Arturo Cisneros con fracturas en la cabeza, no lo llevaron a un hospital, todo lo contrario, lo arrojaron en el patio, y le echaron varios baldes de agua fría, amaneció en esa posición hasta el día siguiente, cuando decidieron llevarlo a un centro de salud, pero ya había muerto.

Hace diez años, un 3 de julio de 2011, fue asesinado Arturo Cisneros, un notable abogado, que además del normal ejercicio de su profesión, generosamente dedicó sus mejores días a promover la cultura de las nuevas generaciones.

El abogado Arturo Cisneros, había cursado sus estudios universitarios en la capital de la república, con una trayectoria de quince años en las labores del litigio, además del estudio serio y comprometido de la cultura y las artes. Participó en talleres de literatura con los mejores maestros de las letras universitarias, hizo parte de colectivos de las artes y la filosofía.

Su esfuerzo cultural hizo raíces profundas en la ciudad fronteriza, formó círculos culturales en varias disciplinas, la poesía, el cine y un placer especial por la pintura, fascinado por los trabajos de los autores locales.

Todo ese trabajo fue cortado de tajo, como en una tragedia griega, cuando fue abordado por varios agentes de la policía y conducido al centro de detención del barrio Champagnat de Ipiales.

Los testimonios de los detenidos en el permanente cuentan que los policías llevaron a Arturo Cisneros con fracturas en la cabeza, no lo llevaron a un hospital, todo lo contrario, lo arrojaron en el patio, y le echaron varios baldes de agua fría, amaneció en esa posición hasta el día siguiente, cuando decidieron llevarlo a un centro de salud, pero ya había muerto.

En Ipiales hemos denunciado el abuso de la fuerza de las autoridades policiales, insistiendo en los enormes vacíos en la formación de los agentes. En ese entonces como ahora se hablaba de hechos aislados, de algunas manzanas podridas, pero cada vez constatamos que es el árbol el que está mal, es el árbol del Estado el que produce corrupción, enfermedad y muerte.

De igual manera, hemos señalado al Centro de Detención Preventiva del barrio Champagnat de Ipiales, como un lugar de tortura y muerte, un espacio de horror que no cumple con los mínimos requisitos para garantizar la seguridad y la dignidad de las personas que son detenidas en ese lugar.

En el año 2020 dos detenidos asesinaron a dos policías que los custodiaban, luego ahora, en 2021, serian dos policías los que mataron a dos detenidos que pretendían huir del lugar.

Por el ‘Permanente’ han pasado miles de jóvenes y adultos, hombres y mujeres, que repiten historias de humillación, vejaciones y muerte. Se ha insistido a los alcaldes de turno que esa edificación debe ser derruida, para diseñar un nuevo espacio, con oficinas administrativas adecuadas, enfermería, baños para cada celda, aula  de pedagógica, entre otros.

Hace pocos días el alcalde de Ipiales hizo parte del comité de aplausos en la visita del ministro de Justicia, quien llegó a inaugurar la cárcel más costosa y moderna del país; las internas del penal denuncian problemas de salud por las goteras, y el Permanente padece de un injustificado hacinamiento.

Entonces, ¿qué fue lo que inauguraron? ¿Para qué sirve ese edificio? ¿Por qué al alcalde no se le ocurrió ni siquiera exigirle al Ministro la pavimentación de la vía, que se ha convertido en un verdadero camino de herradura. En ese momento debió sacar el megáfono para hacerse oír, ¡pero no! Calladito, se limitó a aplaudir.

Yno se olvide, si vota por los mismos, seguirá el mismo desastre, en sus manos está la posibilidad de hacer un verdadero cambio.

luisalfonsocabrera@yahoo.es

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